Cementar tuberías de CPVC es más sencillo que soldar metal y requiere menos herramientas que la termofusión. No necesita calor ni equipos especiales, solo basta con cortar el tubo, biselarlo, aplicar el cemento solvente y unir las piezas.
Pero esa facilidad no es garantía de una unión óptima. Para lograrla hay que evitar ciertos errores y aplicar algunas buenas prácticas, las mismas que determinan si una unión dura 30 años o falla antes de tiempo.
La parte más importante de una unión cementada es el primer tercio de profundidad dentro de la conexión, y un corte torcido puede ser la causa directa de fugas, porque deja huecos, llamados canales de fuga, que el cemento no puede cubrir.
Cómo evitarlo: corta siempre en ángulo recto, con cortador de tubo, pinza de corte o sierra según el diámetro, y verifica el corte antes de seguir.
El bisel es un paso funcional, el cual ayuda al tubo a entrar hasta el fondo de la conexión y evita que el filo del corte arrastre el cemento hacia adentro.
Cómo evitarlo: bisela con escariador en diámetros chicos o con lima plana en diámetros grandes, después de confirmar que el corte quedó recto.
Insertar la tubería con cemento sin probarlo antes en seco es arriesgar la instalación a ciegas, y sin marcar la profundidad del casquillo tampoco hay forma de confirmar que la tubería llegó hasta el fondo.
Cómo evitarlo: haz la prueba de acoplamiento en seco primero y, si el ajuste está muy flojo, descarta tubo y conexión (no solo una pieza), porque es imposible saber cuál de las dos piezas está fuera de especificación.
Después mide la profundidad del casquillo y marca esa medida en el tubo, alrededor de toda la circunferencia.
El cemento va primero en la tubería y después en la conexión, nunca al revés. Si sobra cemento dentro de la conexión, ese exceso no tiene con qué fusionarse, por lo que puede desprenderse después y tapar una válvula.
Cómo evitarlo: aplica cemento abundante pero uniforme, en toda el área marcada durante el bisel, siempre en el orden mencionado.
La conexión es cónica por dentro, y al insertar el tubo, esa forma lo empuja hacia afuera antes de que el cemento actúe.
Cómo evitarlo: después de insertar la tubería con un cuarto de vuelta, sostén la unión unos 20 segundos para evitar el retroceso.
Aquí pueden juntarse varios errores: usar cemento caducado (dura 3 años), no agitarlo antes de aplicarlo, dejar el bote abierto por horas y presurizar el sistema antes de que el cemento haya curado.
Cómo evitarlo: revisa la fecha de caducidad, agita el producto, respeta el tiempo de curado según el diámetro de la tubería de CPVC, la presión de trabajo y la temperatura ambiente.
Seguir estos pasos, con materiales certificados como el cemento Detecta-Fallas™ FlowGuard®, convierte la unión en la parte más resistente de toda la instalación.
Como habrás notado, el proceso es sencillo, y sumado a la calidad de las tuberías y componentes de CPVC de FlowGuard®, puedes confiar en que estás instalando un sistema duradero, resistente a la corrosión, a los rayos UV y fácil de unir.
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